VIOLENCIA ESCOLAR I
De los alumnos
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Engelberto Salazar Martínez
¿Por qué no llevar una pistola encima? Tengo que defenderme. Necesito una navaja, si no se pueden reír de mí. Jóvenes que se suicidan porque no pueden soportar los abusos que sobre él cometen otros jóvenes. Jóvenes que se encierran en sus casas porque les resulta imposible salir de ellas y encontrarse en cualquier esquina, en cualquier calle con sus maltratadores.
Niños y jóvenes a los que se les exige dinero para dejarlos tranquilos. Quemamos al mendigo para divertirnos. Asesinamos a la compañera de clase para experimentar lo que se siente al matar a alguien. Gravamos las palizas y vejaciones que hacemos a otros por mera diversión.
Son cosas vistas y oídas en todos los medios de comunicación, son experiencias que he conocido de primera mano en mi relación profesional con adolescentes y jóvenes. No son planteamientos lejanos a nosotros. Es verdad que este modelo no es el que representa a la mayoría de nuestros jóvenes. Nos hemos situado en un extremo, pero que existe, que está ahí, cerca. Es una realidad que constato a diario y no debemos olvidar.
Es el extremo, pero no un extremo lejano, nos rodea y su cerco se estrecha cada vez más. Cada vez hay más padres que no pueden con sus hijos, más profesores que se encuentran entre la espada y la pared, con las manos atadas, sin posibilidad de actuar. Entre el deber y lo posible, entre la obligación y la realidad. Padres y profesores que se sienten maltratados, impotentes, incapaces, sin fuerzas, derrotados,…
No es que quiera ser derrotista, es que soy realista. Y no pensemos que estos hechos se producen en las clases sociales más desfavorecidas, la realidad nos demuestra que hijos de padres normales, de familias aparentemente sin problemas, viven estas situaciones con más asiduidad de la que nos podamos imaginar.
¿Por qué todo esto? ¿Por qué esta situación? ¿Dónde está su origen? Los jóvenes quieren lo inmediato; Lo que no supone esfuerzo, huir de responsabilidades y compromisos. Buscan el culto al cuerpo (gimnasio, dietas –anorexia, bulimia, etc.-, el cuidado de su imagen, la ropa de marca). Hace años en Marbella me confesaba una joven que se llevaba semanas trabajando para poder comprarse los zapatos de moda y no desentonar en la discoteca. Todo su esfuerzo y trabajo por unos zapatos.
Quieren lo material: coches, motos, dinero fácil. Desean la brillantez inmediata. Mucho brillo aunque dure poco. Diversión a tope. Todo vale, todo es relativo, todo sirve. El sexo por el sexo. Drogas para no quedar mal en el grupo de iguales y/o para aguantar (viajes baratos para pasar una noche en una discoteca; ruta del bacalao; la ruta sevillana… comenzamos en el pueblo, seguimos en Sevilla y terminamos… ¿dónde?)
Egocéntricos: primero YO, después YO y en tercer lugar, por si se me olvida, YO.
Y nada de esto es culpa de ellos. Curioso ¿verdad? La culpa la tenemos nosotros por dárselo todo, por hacérselo todo demasiado fácil, por no enseñarles que la vida es esfuerzo, sacrificio, trabajo, lucha,… Por no tener un Sistema Educativo más exigente, más dotado, con más medios y más recursos humanos y materiales.
Por pensar que se lo merecen todo. Padres desesperados que no saben que hacer con sus hijos, hijos que amenazan a sus padres con denunciarlos si les ponen una mano encima. Historias de familias rotas por la incomprensión y la falta de diálogo… Dónde vas, de dónde vienes, con quién vas,…
Me visitan diariamente padres atormentados y jóvenes perdidos. ¡Ojala hubieran hecho eso mis padres conmigo! Me dijo en cierta ocasión un joven cuando hablábamos de la necesidad de control de los padres sobre los hijos.
No sabemos decir NO a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a nuestros jóvenes. La psicología nos enseña que la frustración es una más de las realidades humanas y que es necesario aprender a aceptarla y a soportarla. La primera frustración del hombre se produce cuando la madre le dice el primer NO a su hijo y éste, por amor, acepta la negación.
Pero sigo insistiendo en que la mayoría de nuestros jóvenes son normales, no nos dan demasiados problemas, son buenos en sus familias y con sus amigos. Estudian, trabajan, se divierten,… pero esos otros modelos están ahí y debemos tenerlos muy presentes. Una sola manzana es capaz de pudrir todo un saco.
Y lo están, también, estos modelos, en la TV. “Aquí no hay quien viva”, “mis adorables vecinos”, “salsa rosa”, “¿dónde estás corazón?”,… Personas que venden sus vidas, sus intimidades, sus amores,… por dinero. Series televisivas de gran audiencia que presentan a profesores “tontos”, “ridículos”, “absurdos”; sacerdotes que rayan en el más absoluto de lo irreal, de lo grotesco. Series en las que los modelos que se nos presentan son el del portero “chapuza”, el padre vividor, las señoras mayores arrebatadoramente irreales. familias que se rompen y no pasa nada, familias que se mezclan sin la más mínima ética y moral, y no pasa nada, hijos que “pasan de sus padres” y no pasa nada. Todo es fácil, todo vale, todos los modos de vida son posibles, todo puede ser una familia.
Y, evidentemente, así nos luce el pelo. Nuestros adolescentes y jóvenes, insisto, no tienen la culpa de la sociedad que hemos creado para ellos. Nosotros les hemos enseñado, les hemos consentido, les hemos allanado el camino. Padres que discuten con profesores porque sus hijos…, profesores que están faltos de recursos, ideas, proyectos,… frente a sus alumnos.
La situación está, existe, es real. Sólo en la provincia de Sevilla un 20% de las bajas de profesores son por depresión, estrés, ansiedad,… motivada por el trato con los alumnos. ¿Recordáis cuando este trato era placentero, agradable, enriquecedor? ¿Recordamos cuando los padres eran nuestros aliados, nuestros cómplices, nuestros colaboradores en la educación de sus hijos? ¿Recordamos cuando los docentes éramos más educadores que técnicos, más cercanos, más atentos, más…?
Tantos recuerdos, demasiados recuerdos. Con este artículo abrimos una serie que llevará por título genérico VIOLENCIA ESCOLAR y por subtítulos aquellos que vayan surgiendo en el proceso de reflexión que deseo abrir con vosotros. Espero vuestra atención y vuestro interés. Por mi parte todo el cariño y la comprensión necesaria a los que estamos en el mismo barco, intentando remar en las misma dirección y que nuestro único objetivo es la EDUCACIÓN. “El saber os hará libres”
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jueves, 21 de febrero de 2008
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2 comentarios:
Soy tu primo Manolo. Por ser el primero que comenta tu blog me debes una cervecita por lo menos. Está muy bien tu blog. El tema, estupendo; el artículo, también. Un consejo: haz las entradas más breves; no desarrolles más que un argumento por entrada. Hay mucha gente a la que no le gusta leer en pantalla, que sólo navega buscando información, aunque tu artículo como presentación del blog, está muy bien. También sería bueno que incluyeses listas de enlaces relacionados con el tema, fotos, viñetas, etc. Es importante que el blog una vez cargado muestre todas las opciones para navegar en el mismo, ya sabes enlaces, fotos, videos... En fin, que me gusta. Felicidades, ya eres todo un blogger, estás en la onda. Ya te mandaré el enlace a mi blog, de momento está "en construcción".
Querido amigo Engelberto.
En primer lugar, felicitarte por el blog, es una maravilla.
Comparto, en gran medida, todos los planteamientos expuestos. Los jóvenes de hoy en día son el producto de la sociedad que les ha tocado vivir, pero no olvidemos que esta sociedad la hemos creado nosotros, nuestros políticos... ¿por qué existen estos programas de televisión en los que se coge a un famoso/a y se exprime tanto hasta llegar el punto de cargarse su vida, su reputación y su trayectoria laboral? ¿ Por qué existen estos programas de televisión en los que salen personajes "que no han dado un palo al agua en su vida" contando la vida de otros famosas e inventando cosas de sus vidas? Pues la respuesta es muy sencilla, porque la mayor parte de la población ve estos programas, porque existen campañas de publicidad que mueven cientos de millones de pesetas y porque hay muchas personas que se están haciendo millonarios.
La sociedad actual no premia el esfuerzo, la dedicación y superación personal. Lo que premia esta sociedad es a los "Antonio David" a las "Sonia Arenas", a personajes que viven del cuento, que alcanzan la fama y se hacen milonarios sólo por el simple echo de conocer o haberse acostado con un famoso/a y, posteriormente, criticarlos y humillarlos hasta hundirlos. Estos personajes se crean de un día para otro, se hacen ricos en 2 días y, lamentablemente, son el modelo de la gran mayoría de los jóvenes de nuestra sociedad. Para llegar a ser un personaje de éstos, no es necesario el esfuerzo, la disciplina, no tienes que estudiar muchos años de tu vida, es muy fácil y lo puedes conseguir de la noche a la mañana. No nos fijamos en Manuel, joven de 26 años, licenciado en Empresariales, Master en dirección de empresas, con un contrato de 6 meses cobrando mil euros al mes y una hipoteca de 35 años, en el mejor de los casos.
Si me permitís una anecdota, la semana pasada, les dejé a mis alumnos 10 minutos libres para que accedieran a internet a buscar la información que más le interesase, ¿cual fue mi sorpresa?... una alumna estaba viendo en el you tube la boda de farruquito y otra alumna el último episodio de una telenovela.
¿qué esta pasando entre nuestros jovenes? ¿qué estamos haciendo mal? ¿cuándo vamos a tomar medidas para solucionar ésto? ¿Para cuándo leyes que en vez de dar tantos derechos a los jóvenes les dé más obligaciones?
Jesús Rodríguez. Profesor de PT.
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