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jueves, 6 de marzo de 2008

PACTO POR LA EDUCACIÓN

PACTO POR LA EDUCACIÓN

Ahora todos nos llevamos las manos a la cabeza y ponemos el grito en el cielo. Nuestros hijos y alumnos han suspendido y resulta que no saben resolver problemas matemáticos sencillos, no tienen un buen dominio de las técnicas de lectura y, además, fallan en ciencias. ¡Menudo futuro!

Pero este futuro no se viene construyendo de dos días a esta parte. Este futuro viene en construcción desde hace tiempo, demasiado tiempo. Se viene construyendo desde que dijimos que estudiar es fácil, desde que por una mala entendida igualdad hemos querido darles a todos café y el café no sirve para todos, porque cada uno tiene sus necesidades, sus intereses, sus expectativas, sus deficiencias, sus excelencias,… Un Sistema Educativo es algo complejo, muy complejo y los agentes implicados en él son muchos.

Por un lado, en el centro, los alumnos, ellos son los primeros destinatarios de la EDUCACIÓN; de otra parte los profesores, verdaderos agentes del cambio educativo y de la calidad de la educación, su formación, dedicación, prestigio social, implicación,… serán en todo momento piezas claves para el buen funcionamiento del Sistema; en otro relevante plano, los padres, primeros educadores de sus hijos, no sólo preocupados de ellos en sus necesidades materiales, sino más preocupados aún por sus necesidades formativas, educativas, morales; sin olvidar, por supuesto, a la propia Administración, sea ésta la que sea, que tiene que ser la que ponga todo su esfuerzo por aglutinar los estamentos que intervienen en la educación, debe favorecer movimientos educativos de calidad, le corresponde poner los dineros y dotar al Sistema Educativo de la excelencia que en un país como el nuestro debe tener.

Todo el esfuerzo que hagamos profesores, padres, administración, alumnos, por mejorar la calidad de la educación nunca será un esfuerzo en vano, al contrario, con el tiempo se recogerán frutos interesantes e iremos consiguiendo elevar el nivel cultural de España con las enormes consecuencias, siempre positivas, que esto tiene.

Hasta ahora nada nuevo, sólo he dicho lo que todos sabemos. Pero, ¿qué podemos hacer en realidad?, de forma práctica y concreta, ¿qué se puede hacer para mejorar esta situación lamentable en la que todos tenemos parte de culpa? Primero la reflexión y la concienciación. Los padres no pueden decir que esto es culpa de la administración o de los maestros y profesores, la administración no puede decir que de esto tiene la culpa el pasado o el bajo nivel cultural de nuestras familias, los profesores y maestros no pueden decir que otros (administración, padres,…) solucionen sus problemas, los alumnos tienen que sentirse centro de su aprendizaje e implicarse en él de forma activa con la ayuda de todos los agentes educativos (padres, maestros y profesores y administración educativa). A todos nos corresponde arrimar el hombro.

Pero si en realidad queremos tener una educación de calidad que ayude a nuestras nuevas generaciones a formarse y ser en el futuro agentes de cambio social. Si de verdad queremos construir una sociedad más justa, igualitaria, solidaria, comprometida con los más nobles valores morales; sólo nos queda el camino del compromiso.

Compromiso no de palabras sino de obras, compromiso serio que se debe traducir en importantes mejoras presupuestarias para la educación que doten al Sistema Educativo de todas sus necesidades, que podamos disponer del suficiente número de maestros y profesores, que el Sistema funcione con un soporte adecuado que le permita cumplir los nobles objetivos para los que está diseñado.

Es necesario un compromiso serio de las Administraciones Educativas, una apuesta por la calidad de la educación que tiene que verse reflejada en lo económico, en una apuesta por la calidad del profesorado, al que hay que darle todo aquello que necesita para ejercer con dignidad su trabajo y no sólo hablamos de recursos materiales, sino de autoridad suficiente, retribución económica digna, planes de formación serios que permitan a los profesores estar en continua renovación.

Sin olvidar, sigamos con lo concreto, el compromiso de los padres con la educación de sus hijos. No es cuestión de llevarlos a un centro educativo u otro, es estar pendientes de ellos, saber qué hacen, con quiénes van, cómo usan su tiempo libre. No es ya si quiera estar más tiempo con ellos, pero sí que el tiempo que estemos sea un tiempo de calidad; que sean momentos realmente educativos los que vivamos con nuestros hijos y enseñarles con nuestra vida, con nuestro ejemplo, con nuestras actitudes,… que lo importante es el esfuerzo, el trabajo bien hecho, que nada se consigue en esta vida sin trabajar a fondo, que los modelos que hoy nos venden los medios de comunicación son modelos falsos de usar y tirar, que al final lo que queda siempre es la persona y sus valores.

Nada de esto se lo podemos enseñar a nuestros niños y jóvenes si no lo viven en sus casas. Nada de esto es posible si en las Escuelas y los Institutos no están presentes los principios básicos y más elementales del compañerismo, la solidaridad, la responsabilidad, el gusto por el trabajo, la satisfacción por la obra bien hecha.

Pero, aún más, si de verdad queremos que cambie nuestro modelo educativo debemos esforzarnos todos por conseguir un PACTO POR LA EDUCACIÓN. No es posible cambiar más, ni cambiar tanto. Todos estamos desorientados, no puede depender del gobierno de turno que las cosas en educación se hagan de una manera u otra. Debemos ser consecuentes y dejar la educación en manos de los técnicos y los especialistas y trabajar todos en la misma dirección para que nuestro Sistema Educativo, el que define no sólo nuestro modelo de educación, sino también, nuestro modelo de Sociedad, sea un Sistema compartidos por todos, en el que todos nos sintamos integrados y con el que todos nos sintamos comprometidos.


Engelberto Salazar Martínez

Publicado en ABC de Sevilla el 10/1/2005

PLATÓN




"Cuando los padres se habitúan a dejar hacer a sus hijos, cuando los profesores tiemblan delante de sus alumnos, cuando los jóvenes no reconocen la autoridad de nada ni de nadie. Entonces ya está aquí, con toda su belleza y toda su juventud, el comienzo de la tiranía". PLATÓN

viernes, 29 de febrero de 2008

VIOLENCIA ESCOLAR II Profesores

VIOLENCIA ESCOLAR II

Profesores

Engelberto Salazar Martínez



Profesores, padres y alumnos nos encontramos en el inicio de un nuevo curso escolar. Para unos supondrá incertidumbre, otros estarán deseosos, algunos pensarán en el pasado; ante todos se abre una nueva puerta que debería darnos seguridad y confianza, pero que, por el contrario, cada vez con más frecuencia, genera inseguridad y miedo.


Los padres llevan a sus hijos a los colegios e institutos con la confianza de que serán educados, de que se les enseñará aquello que necesitan saber para ser buenos ciudadanos y mejores hombres y mujeres; los alumnos van… de múltiples formas según la edad, las vacaciones vividas, las experiencias acumuladas, las ganas de… los recuerdos del curso anterior. Los alumnos suelen desear el encuentro con sus compañeros, la rutina que ordena el reloj biológico de cada uno; por ellos ha pasado un año más, un curso más, son más maduros, poco a poco se vuelven más estables.


¡Y los profesores! Esos grandes olvidados, los que deben ser el pilar, el sostén, el núcleo en torno al cual gire todo. Los profesores afrontamos, también, un nuevo curso y de él sólo esperamos normalidad (que no es poco). Los profesores queremos dar nuestras clases, queremos ser oídos, queremos que nuestros alumnos aprendan, que sus padres nos ayuden y nos comprendan.


Los profesores pedimos poco y damos mucho. Pedimos comprensión y ayuda y que se nos deje hacer nuestro trabajo y por dar lo damos todo. ¿Se puede dar más que el saber, la cultura, el conocimiento, el crecimiento personal, la autoestima,…? Pero seamos sinceros, por más que damos menos se nos reconoce y ha llegado el momento de decir con claridad, nitidez y de forma diáfana que los profesores necesitamos, para desempeñar bien nuestra labor, el apoyo de la sociedad, la complicad de los padres, el reconocimiento de la administración.


Necesitamos medios, recursos, ratio razonable en función de los alumnos y sus dificultades. Necesitamos ser escuchados y que nuestras demandas, bien fundamentadas, sean tenidas en cuenta. Necesitamos poder actuar con libertad didáctica, pedagógica y organizativa y necesitamos incentivos de índole profesional que establezcan una auténtica carrera docente, que estimule al esfuerzo y al sacrificio, que nos conduzca por el camino de la superación personal.


Los maestros y profesores estamos al servicio del Sistema Educativo, la Administración educativa nos ampara y las leyes educativas son nuestro referente. Pero debemos ir más allá, la legislación pone las bases de la convivencia y ésta se establece en las aulas y los centros por los profesores; a la Administración educativa le compete la macro organización educativa y será el centro (equipo directo, equipos docentes, equipos de ciclo, tutores,…) los que establezcan la micro organización de cada centro y de cada aula; y el Sistema será, al fin y a la postre, lo que sea la micro organización que depende de los profesores y maestros.


El alumno es el centro del proceso de aprendizaje y el profesor es el centro de la vida educativa de cada colegio y de cada instituto. Si creemos firmemente en esto estaremos en la línea de ir buscando y encontrando soluciones a los múltiples problemas que hoy se nos plantean: violencia en las aulas, acoso entre iguales, falta de comunicación, apatía, desinterés, desmotivación,… todos factores presentes en nuestras realidades cotidianas.


¿Qué hacer? Coordinación, organización interna, formación, diálogo entre profesores, diálogo entre alumnos y profesores, comunicación fluida entre padres y profesores. Hacer del centro educativo una auténtica comunidad educativa en la que todos nos sintamos implicados para que la micro organización que nos compete sea la más eficaz posible para nuestro centro, sus alumnos, sus padres y para nosotros mismos.


La violencia en las aulas y los centros está muy relacionada, correlaciona positivamente, con la organización del centro. A más eficacia organizativa, a mayor realidad en los planteamientos organizativos, didácticos y metodológicos, a mayor compromiso e implicación de los maestros y de los profesores… menores y más controlables serán los problemas de disciplina y de conducta, el ambiente de centro y de aula mejorará hasta límites insospechados y nuestra tarea docente será más fácil, más llevadera, más satisfactoria.


Invito, si así lo desean, a los equipos directos, claustros de profesores, maestros y profesores en general a que reflexionen sobre estas palabras y lleguen a sus propias conclusiones. Estoy seguro de que entre todos podemos conseguir una educación más eficaz y realista. Es cierto que existen variables que nos vienen impuestas, pero otras dependen de nosotros, de nuestra capacidad de trabajo, entusiasmo e ilusión; de nuestras ganas por conseguir que nuestros lugares de trabajo, que deben ser espacios de cultura y libertad, sean referentes para la comunidad y la sociedad.

sábado, 23 de febrero de 2008

Mensaje para el contestador automático del teléfono de la escuela.

¡Hola! Buenos días. Usted se ha comunicado con nuestra escuela y en estos momentos no podemos atenderle.

Para hacerlo de la mejor manera posible y con la intención de conectarlo con la persona del equipo que corresponda, por favor escuche todas las opciones antes de hacer su selección:

- Si es para justificar, mintiendo; la ausencia de su hijo/a a clase...
Presione 1

- Si es para justificar que su hijo/a no trajo hecha la tarea marcada dando toda clase de excusas...
Presione 2

- Si es para quejarse sobre cómo hacemos nuestra tarea...
Presione 3

- Si es para maldecir al personal docente...
Presione 4

- Si es para preguntar sobre alguna información “no recibida” que ya fue previamente enviada en circular informativa, en la agenda escolar y/o en alguna de las libretas de trabajo de su hijo/a...
Presione 5

- Si es para solicitar que se revisen de nuevo las calificaciones que ha obtenido su hijo/a en alguna asignatura porque es merecedor/a de unas mejores notas a la vista del cuantioso tiempo que dedica a sus estudios en casa...
Presione 6

- Si Ud. lo que desea es golpear, insultar o pegar a algún profesor/a...
Presione 7

- Si Ud. se ha puesto en contacto para presentar alguna queja sobre el servicio de transporte escolar...
Presione 8

- Si Ud. llama para presentar alguna queja sobre la calidad o cantidad de comida que le sirven a su hijo/a en el comedor escolar o sobre el trato que reciben por parte de las Auxiliares de Servicios Complementarios...
Presione 9

- Ahora bien, si Ud. es consciente de que su hijo/a debe estar comprometido con su participación en las clases, con la realización de sus tareas escolares en casa y, además, tiene claro que los primeros educadores son los padres y que los docentes no somos los responsables de la falta de esfuerzo e interés que muestra su hijo/a por los estudios, entonces…

¡¡¡Cuelgue el teléfono y déjenos trabajar!!!

¡Que pase un buen día !

viernes, 22 de febrero de 2008

SENTENCIA PIONERA


Un juez de Sevilla dicta una sentencia pionera. Condena a un alumno de 14 años de 1º de la ESO a no acercarse a su instituto a menos de 300 metros.
Una primera lectura de esta noticia nos hace pensar en la necesidad de proteger a los docentes. Simpre indefensos ante alumnos que son objetores escolares y ante padres que han dimitido de la educación de sus hijos.
Pero una segunda lectura de la noticia nos tiene que llevar a pensar en el adolescente (14 años), en sus circunstancias, situación personal y familiar, contexto en el que se desenvuelve, realidad que vive, etc.
por tanto, la sentencia es justa. Nadie tiene que agredir a nadie. Ahora bien, será más justa si va acompañada de otras medidas complementarias, no por ello menos importantes, que faciliten el preceso educativo/formativo del chico y le ayude a reconducir su camino.

jueves, 21 de febrero de 2008

VIOLENCIA ESCOLAR I

VIOLENCIA ESCOLAR I
De los alumnos
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Engelberto Salazar Martínez

¿Por qué no llevar una pistola encima? Tengo que defenderme. Necesito una navaja, si no se pueden reír de mí. Jóvenes que se suicidan porque no pueden soportar los abusos que sobre él cometen otros jóvenes. Jóvenes que se encierran en sus casas porque les resulta imposible salir de ellas y encontrarse en cualquier esquina, en cualquier calle con sus maltratadores.
Niños y jóvenes a los que se les exige dinero para dejarlos tranquilos. Quemamos al mendigo para divertirnos. Asesinamos a la compañera de clase para experimentar lo que se siente al matar a alguien. Gravamos las palizas y vejaciones que hacemos a otros por mera diversión.
Son cosas vistas y oídas en todos los medios de comunicación, son experiencias que he conocido de primera mano en mi relación profesional con adolescentes y jóvenes. No son planteamientos lejanos a nosotros. Es verdad que este modelo no es el que representa a la mayoría de nuestros jóvenes. Nos hemos situado en un extremo, pero que existe, que está ahí, cerca. Es una realidad que constato a diario y no debemos olvidar.
Es el extremo, pero no un extremo lejano, nos rodea y su cerco se estrecha cada vez más. Cada vez hay más padres que no pueden con sus hijos, más profesores que se encuentran entre la espada y la pared, con las manos atadas, sin posibilidad de actuar. Entre el deber y lo posible, entre la obligación y la realidad. Padres y profesores que se sienten maltratados, impotentes, incapaces, sin fuerzas, derrotados,…
No es que quiera ser derrotista, es que soy realista. Y no pensemos que estos hechos se producen en las clases sociales más desfavorecidas, la realidad nos demuestra que hijos de padres normales, de familias aparentemente sin problemas, viven estas situaciones con más asiduidad de la que nos podamos imaginar.
¿Por qué todo esto? ¿Por qué esta situación? ¿Dónde está su origen? Los jóvenes quieren lo inmediato; Lo que no supone esfuerzo, huir de responsabilidades y compromisos. Buscan el culto al cuerpo (gimnasio, dietas –anorexia, bulimia, etc.-, el cuidado de su imagen, la ropa de marca). Hace años en Marbella me confesaba una joven que se llevaba semanas trabajando para poder comprarse los zapatos de moda y no desentonar en la discoteca. Todo su esfuerzo y trabajo por unos zapatos.
Quieren lo material: coches, motos, dinero fácil. Desean la brillantez inmediata. Mucho brillo aunque dure poco. Diversión a tope. Todo vale, todo es relativo, todo sirve. El sexo por el sexo. Drogas para no quedar mal en el grupo de iguales y/o para aguantar (viajes baratos para pasar una noche en una discoteca; ruta del bacalao; la ruta sevillana… comenzamos en el pueblo, seguimos en Sevilla y terminamos… ¿dónde?)
Egocéntricos: primero YO, después YO y en tercer lugar, por si se me olvida, YO.
Y nada de esto es culpa de ellos. Curioso ¿verdad? La culpa la tenemos nosotros por dárselo todo, por hacérselo todo demasiado fácil, por no enseñarles que la vida es esfuerzo, sacrificio, trabajo, lucha,… Por no tener un Sistema Educativo más exigente, más dotado, con más medios y más recursos humanos y materiales.
Por pensar que se lo merecen todo. Padres desesperados que no saben que hacer con sus hijos, hijos que amenazan a sus padres con denunciarlos si les ponen una mano encima. Historias de familias rotas por la incomprensión y la falta de diálogo… Dónde vas, de dónde vienes, con quién vas,…
Me visitan diariamente padres atormentados y jóvenes perdidos. ¡Ojala hubieran hecho eso mis padres conmigo! Me dijo en cierta ocasión un joven cuando hablábamos de la necesidad de control de los padres sobre los hijos.
No sabemos decir NO a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a nuestros jóvenes. La psicología nos enseña que la frustración es una más de las realidades humanas y que es necesario aprender a aceptarla y a soportarla. La primera frustración del hombre se produce cuando la madre le dice el primer NO a su hijo y éste, por amor, acepta la negación.
Pero sigo insistiendo en que la mayoría de nuestros jóvenes son normales, no nos dan demasiados problemas, son buenos en sus familias y con sus amigos. Estudian, trabajan, se divierten,… pero esos otros modelos están ahí y debemos tenerlos muy presentes. Una sola manzana es capaz de pudrir todo un saco.
Y lo están, también, estos modelos, en la TV. “Aquí no hay quien viva”, “mis adorables vecinos”, “salsa rosa”, “¿dónde estás corazón?”,… Personas que venden sus vidas, sus intimidades, sus amores,… por dinero. Series televisivas de gran audiencia que presentan a profesores “tontos”, “ridículos”, “absurdos”; sacerdotes que rayan en el más absoluto de lo irreal, de lo grotesco. Series en las que los modelos que se nos presentan son el del portero “chapuza”, el padre vividor, las señoras mayores arrebatadoramente irreales. familias que se rompen y no pasa nada, familias que se mezclan sin la más mínima ética y moral, y no pasa nada, hijos que “pasan de sus padres” y no pasa nada. Todo es fácil, todo vale, todos los modos de vida son posibles, todo puede ser una familia.
Y, evidentemente, así nos luce el pelo. Nuestros adolescentes y jóvenes, insisto, no tienen la culpa de la sociedad que hemos creado para ellos. Nosotros les hemos enseñado, les hemos consentido, les hemos allanado el camino. Padres que discuten con profesores porque sus hijos…, profesores que están faltos de recursos, ideas, proyectos,… frente a sus alumnos.
La situación está, existe, es real. Sólo en la provincia de Sevilla un 20% de las bajas de profesores son por depresión, estrés, ansiedad,… motivada por el trato con los alumnos. ¿Recordáis cuando este trato era placentero, agradable, enriquecedor? ¿Recordamos cuando los padres eran nuestros aliados, nuestros cómplices, nuestros colaboradores en la educación de sus hijos? ¿Recordamos cuando los docentes éramos más educadores que técnicos, más cercanos, más atentos, más…?
Tantos recuerdos, demasiados recuerdos. Con este artículo abrimos una serie que llevará por título genérico VIOLENCIA ESCOLAR y por subtítulos aquellos que vayan surgiendo en el proceso de reflexión que deseo abrir con vosotros. Espero vuestra atención y vuestro interés. Por mi parte todo el cariño y la comprensión necesaria a los que estamos en el mismo barco, intentando remar en las misma dirección y que nuestro único objetivo es la EDUCACIÓN. “El saber os hará libres”